El 30 de setiembre de 2010, en horas de la mañana iniciaba una crisis política que será recordada por todos, pero con distintas perspectivas. Los acontecimientos de aquel día han dado lugar a muchas especulaciones y diferentes puntos de vista de lo que sucedió ese día. Por un lado el gobierno de Rafael Correa acusó un intento de golpe de estado, mientras que la oposición lo consideraba un motín fortuito que gracias al comportamiento del entonces presidente llevó al conflicto.
Independientemente
de su naturaleza real, los sectores políticos del gobierno como los de
oposición, pese a que se mostraron partidarios de la continuidad y la
democracia, activaron su influencia y convocaron a sus coidearios. Llegaban
mensajes convocando a marchas en contra del correísmo y también otros que invitaban
a defender al presidente.
El día que
triunfó la democracia… así lo llamaron, pese a que muchos han sufrido persecución
por lo ocurrido aquel 30 de septiembre. Lo cierto es que desde el primer
momento los hechos apuntaban a que Ecuador viviría un día turbulento y así fue.
Saqueos, enfrentamientos civiles y un operativo que enfrentó a las fuerzas del
orden.
La Asamblea
Nacional del Ecuador, había aprobado la Ley de Servicio el pasado 11 de agosto
y muchos integrantes de la fuerza pública sintieron vulnerados sus derechos.
Unos dirán que la Policía Nacional tenía motivos para protestar y otros dirán
que su reclamo se debía al desconocimiento de lo que se contemplaba en dicha
norma.
Esta última fue
la tesis de Rafael Correa, que pese a todas las recomendaciones, decidió
acercarse al regimiento donde se encontraban los insurrectos. Su llegada estaba
marcada por gas lacrimógeno, imágenes que podíamos ver en televisión. Además de
todo esto, Rafael Correa se desplazaba con la ayuda de un bastón, pues se había
realizado una cirugía de rodilla la semana previa.
Correa fue
apartado del conflicto gracias al trabajo de su cuerpo de seguridad, mientras
gases lacrimógenos y gas pimienta hacían
de la escena un campo de batalla. Con una máscara antigás, el presidente se
abrió pasó hasta poder ser trasladado al Hospital de la Policía Nacional,
edificio que fue rodeado por los policías inconformes.
Esta situación
y el “secuestro” al que estaba sometido Correa permitieron que declare estado de excepción que movilizó a las
Fuerzas Armadas del Ecuador a las Calles. El argumento principal fue que el
conflicto se trataba de un intento golpista de la oposición. Además de esto,
ordenó una cadena nacional que obligaba a los canales ecuatorianos a
retransmitir la señal emitida desde el canal público ECTV durante más de 8
horas ininterrumpidas. Esta medida fue muy criticada por varios sectores de la
oposición debido a que apoyaban la tesis del mandatario.
Ricardo Patiño
y Alexis Mera, miembros importantes del gobierno de Correa invitaron a sus
simpatizantes a movilizarse. Una multitud puso vigilia al palacio de gobierno
mientras otros se movilizaron a la casa de salud en la que se encontraba el
presidente para pedir su liberación. El conflicto entre policía y manifestantes
dejó un fallecido, un joven estudiante.
La tarde
trascurrió de esa forma, pero la noche sin duda nos tenía el momento de mayor
tensión durante ese 30 de septiembre. El reloj marcaba las 9 de la noche cuando
se inició una incursión militar que tenía como objetivo rescatar al presidente
y contaba con el apoyo del equipo de operaciones especiales de la policía. Todo
se tornó en un enfrentamiento entre estas fuerzas y los miembros amotinados de
la Policía Nacional.
El operativo,
en el que participaron 900 efectivo consiguió liberar la presidente fue
transmitido en televisión nacional. Cerca de 20 minutos duró el tiroteo que
dejó víctimas mortales. Según las cifras del Ministerio de Salud Pública, la
crisis dejó un total de 8 muertos y 274 heridos. Además los saqueos y
manifestaciones en otras ciudades del país generaron pérdidas económicas.
El gobierno
presidido por Correa manejó siempre una teoría conspirativa sobre el
levantamiento con el argumento de que este había sido un complot organizado por
la oposición. Un golpe de estado, así lo definieron y recibieron el respaldo de
la UNASUR, OEA e incluso la ONU. Muchos analistas no compartieron la tesis.
Ante las discrepancias de lo ocurrido, la ONU organizó una comisión que
conversó con miembros del gobierno y catalogó en 2012 a los hechos del 30s como
“un intento de desestabilización política, y una amenaza al orden
constitucional y democrático".
En 2011 se
llevaron a cabo varios juicios a los supuestos autores y cómplices del supuesto
golpe de estado que fueron percibidas por distintos sectores como una cacería
de brujas. Para unos fue un intento de golpe de estado organizado y planificado
por la oposición, mientras que otros sostienen que fue un conflicto que empeoró
por el propio accionar del presidente de aquella época, Rafael Correa Delgado.
El correísmo
tomó la fecha como un evento conmemorativo del “día en el que triunfó la democracia”
y fue celebrado durante los siete años restantes de correato. Hoy, la situación
es distinta, pero los simpatizantes de la Revolución ciudadana lo recuerdan con
el mismo fervor.
Hoy, en su 10mo
aniversario, lo recordamos nosotros como un día en el que se dio paso al
continuismo, pero que también dio cabida a la persecución.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario